La Amazonia, hogar de miles de especies animales y vegetales, pulmón
de la tierra y una de las siete maravillas naturales del mundo sufre una
brutal deforestación mientras a las grandes empresas les importa más
bien poco. El principal motivo es, como no, económico. Multinacionales
con pocos escrúpulos se dedican a destruir el terreno para poner
industrias o zonas de cultivo y ganadería.
A este ritmo, se estima que en 2030 este paraíso natural habrá
quedado reducido a un terreno árido y deforestado. Esto tendría una
grave repercusión en la estabilidad del clima mundial, ya que
aumentarían las emisiones de CO2 y se reducirían las precipitaciones.
Quizás los Gobiernos sudamericanos que tienen la solución en sus manos, deberían impedir esta barbarie.—
Adrián Albero Agulló
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